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Las 7 Dispensaciones de la Historia
de la Salvación


(2ª parte)

Autor: Norbert Lieth

La Biblia tiene una división estructurada que debería tomarse en cuenta a la hora de leerla o exponerla. Y deja en claro que en el pasado Dios actuó de diversas formas, pero siempre con el propósito de brindarnos la salvación por medio de Jesucristo


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PE1501 - Estudio Bíblico – Las 7 dispensaciones
(2ª parte)


Vamos a comenzar a hablar hoy de la:

Segunda dispensación: la dispensación de la autodeterminación (o del tiempo de la conciencia)

Génesis 4 al 7 describe el tiempo transcurrido desde la expulsión del paraíso hasta el diluvio. También este período se diferencia notoriamente de cualquier otro. Está marcado especialmente por el hecho de que no tiene nuevas instrucciones, mandamientos o prohibiciones. Dios le permitió cierta libertad al hombre caído. Es el único tiempo en la historia de la humanidad en el que los hombres tuvieron libertad de actuar con cierta “autodeterminación”, y hacer lo que querían. No había ningún mandamiento directo de parte de Dios, ninguna orden especial, ningún gobierno para ordenar leyes, y ni siquiera había pena de muerte. Incluso el asesinato de Abel por parte de Caín no fue castigado con la muerte. Dios mismo hizo una marca en Caín para que fuera preservado (como lo podemos leer en Génesis 4:14 y 15). Únicamente la conciencia y el Espíritu Santo actuando en ella daban testimonio de lo bueno y de lo malo. En aquel tiempo el Señor habló muy poco a los hombres, solamente una vez a Caín (lo que está escrito en Génesis 4:9) y luego a Noé (en Génesis 6:13). El hombre debía enseñorearse sobre el pecado con la libertad que le había sido dada (podemos leer de esto en Génesis 4:7; 6:3; y Romanos 2:15).

Pero, vemos otra vez: El fracaso del hombre La Biblia nos muestra, en sus relatos acerca de este tiempo, que el hombre no puede manejar su libertad (mejor dicho, el pecado es más fuerte y la conciencia es reprimida). El “tiempo de la conciencia” deja en claro cuánto el hombre es dominado por Satanás, el pecado y la muerte. Como el hombre fracasó una vez más, el pecado se desplegó en una forma tan horrible que apareció el primer homicidio. Caín mató a su hermano Abel (como leemos en Génesis 4:8). Ésta fue, se podría decir, la primera batalla religiosa. En Génesis 4:16 leemos: “Salió, pues, Caín de delante de Jehová,…” La consecuencia de la caída de Caín es que se formó una cultura, economía, industria y música influenciada por el gobernador de este mundo y por el pecado, la cual estaba separada de Dios. Se practicaba la poligamia, el orgullo era ilimitado y se suscitaron campañas de venganza. Los hombres comenzaron a relacionarse con los demonios en el ocultismo. Su maldad creció hasta lo inconmensurable y la tierra se llenó de violencia (como leemos en Génesis 4:16 al 24; 6:1 al 7; 1 y Juan 3:11 y 13). La consecuencia de esta caída fue el diluvio (que se relata en Génesis 6:8 hasta 8:14).

Y nuevamente llegamos a: La sobresaliente gracia de Dios Contrariamente a Caín, Abel presentó un sacrificio verdadero. Después, él mismo se convirtió en un sacrificio, una imagen profética de la vida y muerte de Jesús (podemos ver al respecto Génesis 4:10; y Hebreos 12:24). Y Set, nacido en lugar de Abel, es una señal del Cristo resucitado. En Génesis 4:25 y 26 leemos: “Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set: Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín. Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová”.

Enoc, proveniente de la línea de Set, caminó con Dios y fue llevado por Dios (Génesis 5:24). Éste se puede tomar como imagen de la iglesia, ya que surgió a partir de Abel y Set (o sea por la muerte y resurrección de Cristo) y como él, también, será arrebatada antes del juicio (como leemos en Romanos 5:9; y 1 Tesalonicenses 1:10; y 5:9). Más adelante, Dios ordenó que se construyera el arca para salvar a Noé y a su familia, una imagen de la futura salvación de Israel (al respecto podemos comparar Génesis 6:17 con Apocalipsis 12:15 y 16). Y en Génesis 6:18 y 9:9 al 12 Dios anuncia un nuevo pacto con Noé. ¡Justamente en medio de esta historia de la humanidad, tan llena de pecado, es que encontramos abundantes ejemplos de la muerte y resurrección de Cristo, de la iglesia y de Israel! La iglesia en cierta manera es más antigua que Israel, ya que fue elegida antes de la fundación del mundo (según Efesios 1:4). De ahí que también en Enoc se puede ver proféticamente primero a la iglesia y, luego, en Noé se ve a Israel. Después de que el hombre también fracasara en este tiempo de “autodeterminación”, el Señor le concedió una nueva oportunidad a través de Noé, para que no se perdiera para siempre.

Y llegamos así a la: Tercera dispensación: la dispensación de la administración por medio del hombre (o del tiempo de responsabilidad y gobierno) Génesis 8 al 12 habla acerca de la tercera dispensación, el tiempo que va desde el diluvio hasta Abraham. Tampoco se puede comparar con ningún otro, ni con el paraíso, donde el hombre transgredió el primer mandamiento, ni con el tiempo de relativa autodeterminación sin mandamientos. En el tercer período el hombre mantuvo el señorío sobre la creación caída, pero los animales tuvieron miedo del hombre (lo vemos en Génesis 9:2). Dios le permitió al hombre que comiera carne animal (como leemos en Génesis 9:2 al 4). Se introdujo la pena de muerte, así como la autoridad humana. Se llegó a la primera instancia de gobierno, aunque de forma dictatorial y no espiritual. Por primera vez la Biblia habla de la creación de un reino por intermedio de Nimrod: Nínive y Babel (así está escrito en Génesis 9:5-6; y 10:8 al 11).

El pacto de Dios con Noé fue sellado con un arco iris. Este pacto es un pacto eterno, realizado con toda la humanidad y la creación (Génesis 9:9 al 12 en adelante). Aunque Dios haya constatado que el corazón humano es malo desde su juventud (lo que se menciona en Génesis 8:21), igualmente dio este pacto. ¿Por qué? Sencillamente porque de lo contrario debería haber destruido cada generación humana en forma sucesiva. Justamente para no destruir a los hombres (malos desde su juventud), Dios instituyó este pacto. Con esto, el Señor otra vez muestra su inmensa gracia. Pero Dios estableció este pacto recién después de que Noé presentó su sacrificio (del cual leemos en Génesis 8:20 al 22; y 9:1 al 12). Aquí se da otro indicio del sacrificio de Cristo, el cual permitió que Dios ejerciera su gracia.

Veamos ahora a: Los tres hijos de Noé

Después que Cam actuó en forma desvergonzada frente a la desnudez de su padre (como leemos en Génesis 9:18 al 23), Noé, en el espíritu de Dios, profirió una profecía acerca de sus tres hijos. A partir de estos tres hijos fueron constituidas todas las naciones (esto se menciona en Génesis 10:32). Y en Génesis 9:25 al 27 leemos: “Y dijo: Maldito sea Canaán; siervo de siervos será a sus hermanos. Dijo más: bendito por Jehová mi Dios sea Sem, y sea Canaán su siervo. Engrandezca Dios a Jafet, y habite en las tiendas de Sem, y sea Canaán su siervo”.

Cam también fue llamado Canaán, porque era el padre de Canaán. Se convirtió en el siervo de Sem y Jafet (según Génesis 9:18,19 y 22; y Génesis 10:6, 18 y 20). Primero tomó posesión de la tierra de Canaán, la que luego tuvo que ceder a los descendientes de Sem, los israelitas. Dios se la prometió a Abraham: “… diciendo: A ti te daré la tierra de Canaán como porción de vuestra heredad.” Y en Deuteronomio 6:10 y 11 dice que la tierra les fue dada a los israelitas como herencia, y que antes la habían trabajado los cananeos: “Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste, y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies,…” Así se cumplió la profecía de Noé.

Solamente ante Sem Dios se presentó como el “Dios de Sem”. Eso es notable. De ningún otro de los hijos de Noé se dice esto. Eso significa que Dios continuaría la historia de la salvación hacia Jesús por medio de Sem, de cuyo linaje proviene Israel. Por eso, a partir de Génesis 11:10, solamente encontramos la línea genealógica de Sem hasta llegar a Abraham. El pasaje comienza con la siguiente oración: “Estas son las generaciones de Sem…”. A partir de aquí se trata, casi únicamente, de la historia de Israel. El mismo Dios, que por medio de Noé dijo acerca de Sem: “…bendito por Jehová mi Dios sea Sem…” vinculó luego su nombre con los descendientes de Sem, cuando se nombró asimismo: “… el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob” (así leemos en Éxodo 3:6). Luego, el Señor se presentó como el “Dios de Israel” (en Éxodo 24:10). Y, finalmente, en el árbol genealógico de Cristo se encuentra el nombre de “Sem” (en Lucas 3:36).

Jafet vivirá en las tiendas de Sem. Eso significa que las naciones que provienen de Jafet serán bendecidas por la casa de Israel. Encontrarán morada a causa de quien otorgó la salvación a Israel: el Mesías Jesucristo. De hecho, precisamente los europeos, que descienden de Jafet, están bajo la bendición del evangelio de Jesús, que fue descendiente de Sem. En Romanos 11 se nos explica que nosotros, los gentiles de las naciones, seremos insertados en Israel.

Pero, vemos otra vez: El fracaso del hombre

Esta dispensación nuevamente termina con el fracaso del hombre. Noé abusó del alcohol y Cam deshonró a su padre (lo vemos en Génesis 9:20 al 25). La humanidad entera se perdió con la construcción de la torre de Babel. No querían que Dios reinara sobre ellos. Pero, en Génesis 11:6, Dios constató “… y han comenzado la obra”. ¿Cuál será el fin de su obra? La rebelión final contra Dios, la última Babilonia anticristiana que ha comenzado en nuestros días (que se menciona en Apocalipsis 17:18). Pensemos en el creciente ateísmo, en su rechazo a Dios. La caída humana durante la construcción de la torre de Babel nuevamente tuvo consecuencias: Dios confundió las lenguas de los hombres, para que no se entendieran más entre ellos. La humanidad fue esparcida por Dios por toda la tierra, y Babel se terminó (como leemos en Génesis 11:5 al 9). Pero nuevamente aparece: La sobresaliente gracia de Dios

La palabra Sem significa literalmente “nombre”. De Sem proviene aquel cuyo nombre es sobre todo nombre, en cuyo nombre se encuentra la salvación y en cuyo nombre las oraciones son escuchadas: “En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (leemos en Hechos 4:12). Hemos visto la sucesión de Cam, Sem y Jafet. Todos ellos, finalmente, terminaron bajo la gracia de la salvación en Jesucristo.

En Hechos 8:26 en adelante, vemos que se convierte el etíope, él era un cananeo.

Luego se convirtió el israelita Saulo, que luego fue Pablo, él era un semita (de esto podemos leer en Hechos 9:1 en adelante).

Y, después, en Hechos 10:1 en adelante vemos que se convirtió el romano Cornelio, él era un jafetita.

A pesar del nuevo fracaso del hombre en aquel tercer período, Dios no nos abandonó. A Dios nada lo puede tomar por sorpresa. Él tiene su plan y lo continúa soberanamente hasta que el mismo se cumpla, aunque el hombre continúe fracasando.



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