La revelación de la 70ma semana se encuentra entre las pruebas más contundentes de la fidedignidad de la Biblia.
Norbert Lieth
La última semana en el libro de Daniel, la 70ma semana de siete años, es introducida por la aparición de un príncipe que ha de venir (Anticristo). Tal como las primeras siete semanas fueron introducidas por la decisión de reedificar Jerusalén, así la última semana es introducida por el decreto de una alianza: “Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador” (Dn 9:27). En esto es necesario observar que esa alianza de siete años, según el versículo 26, recién será concertada después de la destrucción de Jerusalén. ¿Por qué es importante esto? Porque existe una doctrina según la cual estos últimos siete años ya se habrían cumplido en el tiempo del sitio romano entre el 67 y el 73 d.C., y que por lo tanto todas las 70 semanas ya se habrían cumplido. El hecho es, sin embargo:
-- En la primavera del 67 d.C. llegaron las tropas de Vespasian y de su hijo Tito a Galilea y a las regiones del norte de Israel.
-- A partir de la primavera del 70 d.C., Jerusalén fue sitiada por Tito, y el 9 de Ab (julio/agosto) fue tomada y el templo fue destruido.
-- En el año 73 d.C., con la conquista de Massada en el tiempo de la Pascua, terminó la guerra judía.
La alianza mencionada en Daniel 9:27, sin embargo, recién es concertada después de la destrucción de Jerusalén. De modo que aquí no puede referirse a ese tiempo. Además, aquel príncipe que hace la alianza con Israel, recién se presenta al final (es decir, en los tiempos postreros, v 26). El pueblo del “príncipe que ha de venir” (Roma) en aquel entonces destruyó Jerusalén, pero el príncipe mismo recién aparece en el fin de los tiempos.
La secuencia es:
1. El Mesías es matado.
2. Jerusalén es destruido.
3. Jerusalén es hostigada y combatida hasta el fin de los tiempos.
4. Al fin se presenta el príncipe y hace una alianza de siete años.
5. Esa alianza es rota después de tres años y medio.
6. La abominación de la desolación es levantado.
7. El Señor viene y destruye al desolador.
El príncipe y su alianza con Israel: En el caso de este príncipe se trata del gobernador mundial anticristiano que se presenta recién en el fin de los días, pero cuyo pueblo destruyó Jerusalén en aquel entonces. Como los romanos en aquel tiempo eran su pueblo, él obligadamente tiene que venir otra vez en ese territorio (¿UE?), porque él está ligado a ese pueblo. Él hará una alianza “con los muchos” – la “masa del pueblo judío”, como también es traducido – por siete años o, en todo caso, afirmará una alianza ya existente. Probablemente se trate de una alianza de paz y seguridad con Israel. Esa alianza recién puede ser concretada cuando la masa del pueblo judío viva otra vez en la tierra judía, y so actualmente y es el caso.
La alianza podría consistir en que se trate de un pacto de paz entre el gobernador anticristiano y el Anticristo judío en Israel, el Falso Profeta (Ap 13:1ss), el cual entonces tendrá al pueblo judío bajo su control. La alianza en común se dirigiría contra los enemigos de Israel (¿Liga Árabe?). En el medio de la semana, o sea después de tres años y medio, él romperá la alianza, “hará cesar el sacrificio y la ofrenda”. Eso presupone, que en ese entonces otra vez exista un templo en funcionamiento, el cual probablemente será construido en la primera mitad de los siete años. La “abominación de la desolación” puede ya sea ser la imagen que el falso profeta (el Anticristo judío) hará levantar según Apocalipsis 13:14 (donde no obstante no se dice que esa abominación será levantada en el templo), o él mismo se sienta en el templo y se presenta como Dios (2.Ts 2:4). Según mi entendimiento, más bien será esto último. Esos tres años y medio de pacto también son descritos en Daniel 12:7, y del mismo modo en Apocalipsis 11:2-3; 12:6,14; 13:5.
El fin de la semana setenta (los últimos siete años) comienza con la segunda venida de Jesús y la destrucción del desolador: “Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador” (Dn 9:27). Aquí algunos pasajes paralelos a este:
-- “Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida” (2.Ts 2:8).
-- “Sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío” (Is 11:4).
-- “Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles” (Ap 17:14).
-- “Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos” (Ap 19:20-21).
En algunas traducciones bíblicas, como por ejemplo en la traducción de Lutero 1984, en el versículo 27 en lugar de decir “confirmará el pacto” dice “dificultar el pacto” , lo que produce un significado diferente. De ahí que se plantea la pregunta, si el príncipe que ha de venir dificultará un pacto ya existente, o se llegue a combatirlo (por ejemplo, el pacto mosáico), o si el pacto representa un tipo de alianza de paz que él concreta. La mayoría de las traducciones bíblicas utilizan la palabra “confirmar” y no “dificultar”. De modo que se trata de confirmar un pacto por siete años. También en el contexto con Daniel 11:36-45, una confirmación de pacto parece ser más lógica. Allí trata de que Israel es atacado tanto por el rey del norte como también por el rey del sur. El soberano anticristiano primeramente intervendrá a favor de Israel, pero luego lo ocupará. La pregunta es, por qué interviene. La razón podría ser una alianza existente con Israel.
En el Salmo 55 tenemos otro ejemplo. Allí se describe la traición de Ahitofel contra David. Esa traición proféticamente se impone sobre Judas, quien traicionó al Señor, y seguidamente sobre el Anticristo, el cual con mucha probabilidad (¿? Agregado por REM) será un judío, quien terminará traicionando a Israel. Dice en ese Salmo: “Sino tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía, y mi familiar; que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, Y andábamos en amistad en la casa de Dios. Que la muerte les sorprenda; desciendan vivos al Seol, porque hay maldades en sus moradas, en medio de ellos” (Sal 55:13-15; cp Mt 26:50). Y continúa: “Los dichos de su boca son más blandos que mantequilla, pero guerra hay en su corazón; suaviza sus palabras más que el aceite, mas ellas son espadas desnudas. Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo” (Sal 55:21-22).
Judas en Juan 17:22 es denominado como el “hijo de perdición” . Así también es denominado en 2.Tesalonicenses 2:3 el Anticristo. También el pasaje en Isaías 28:15 en general es relacionado con el soberano anticristiano: “Por cuanto habéis dicho: Pacto tenemos hecho con la muerte, e hicimos convenio con el Seol; cuando pase el turbión del azote, no llegará a nosotros, porque hemos puesto nuestro refugio en la mentira, y en la falsedad nos esconderemos.” ¿En qué se ve que este pasaje tiene significado profético para el futuro? Porque en el versículo 5 del mismo capítulo dice: “En aquel día Jehová de los ejércitos será por corona de gloria y diadema de hermosura al remanente de su pueblo” (cp Is 10:21-25; Ro 9:27).
En el versículo 16 de Isaías 28 dice: “Por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure.” Sabemos que esa piedra angular es Jesucristo (Ef 2:20). Los judíos apartados – ellos se encuentran en contradicción con el remanente creyente – harán un pacto con el Anticristo en lugar de volcarse a Jesús el Mesías. El remanente creyente, sin embargo, se mantendrá firme y no se unirá al pueblo apartado y al Anticristo. El pacto en Isaías 28:15 es denominado como un pacto con la muerte y el reino de los muertos, la mentira y el engaño. Es un pacto satánico. Del mismo modo es descrito el proceder del Anticristo en la segunda carta a los tesalonicenses: “Inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos” (cap 2:9). Y dos versículos más adelante dice: “Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira” (v 11).