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Título: Nínive y como se cumple la profecía Bíblica

Autor: Norbert Lieth  PE1353

La profecía bíblica se caracteriza por cumplirse siempre en un cien por ciento. Fue dada por Dios en señal de la veracidad de Su Palabra, para guiarnos a la fe en Jesucristo y como advertencia para todas las generaciones. Estudiamos esta verdad en el ejemplo de Nínive.


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Estimado amigo, la profecía bíblica se caracteriza por cumplirse siempre en un cien por ciento. Fue dada por Dios en señal de la veracidad de Su Palabra, para guiarnos a la fe en Jesucristo y como advertencia para todas las generaciones.

En la segunda carta de Pablo a Timoteo, leemos: „Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2 Ti. 3:16).

El ejemplo de Nínive

Nínive era la capital de Asiria. En aquel entonces, Asiria era el primer imperio mundial y se caracterizaba por su preponderante poder militar. Nínive era la ciudad más fortificada de su tiempo y era considerada inconquistable. Se dice que su muro tenía 30 metros de altura (como 10 pisos) y unos 15 metros de grueso (como 8 autos uno al lado de otro); la altura de las torres debe haber sido de unos 60 metros. Delante de la muralla había una fosa de unos 45 metros de largo y 18 metros de profundidad. Había una muralla interna y una externa; la distancia entre las dos era de 612 metros. Quiere decir que toda la instalación de fortificación tenía más de 600 metros de ancho. Además, los asisrios eran conocidos por ser un pueblo extremadamente cruel, por lo cual eran temidos por todas las demás naciones. Por eso era grande la alegría por el juicio de Dios sobre Asiria. Leemos al respecto en Nahum 3:19: „No hay medicina para tu quebradura; tu herida es incurable; todos los que oigan tu fama batirán las manos sobre ti, porque ¿sobre quién no pasó continuamente tu maldad?".

Aunque la ciudad de Nínive estaba fuertemente fortificada, unos decenios después de la profecía de Nahum, fue conquistada con facilidad: „Profecía sobre Nínive. Libro de la visión de Nahum... Todas tus fortalezas serán cual higueras con brevas, que si las sacuden, caen en la boca del que las ha de comer" (Nah. 1:1; 3:12). ¡Qué afirmación tan curiosa! Sin embargo, la poderosa ciudad cayó, efectivamente, en solamente tres meses (612 AC). Para aquel entonces esto fue muy rápido. Dos años antes (614 AC), los medas y los caldeos (los posteriores babilonios) ya habían sitiado Nínive pero sin poder superar sus fuertes murallas, de manera que tuvieron que retirarse para dirigirse hacia otras ciudades.

¿Cómo llegaría la caída de Nínive?

En las excavaciones arqueológicas y en los documentos de la antigüedad muchas cosas salieron a la luz, confirmando lo que dice la Biblia. Así, por ejemplo, el historiador Diodor de Sicilia - que vivió en el primer siglo después de Cristo - estudió la caída de Nínive y nombró algunas razones por las cuales había ocurrido. Muy interesante por cierto. Voy a nombrarlas:

 

1. Por el alcohol. Ya de antemano, Dios sabía por qué Nínive iba a caer, por lo cual Él hizo profetizar a Su profeta Nahum: „Aunque sean como espinos entretejidos, y estén empapados en su embriaguez, serán consumidos como hojarasca completamente seca" (Nah. 1:10). Seguramente este versículo es, en primer lugar, una imagen que quiere mostrar lo fácilmente que esta poderosa ciudad fortificada caería. Pero, además, el alcohol tuvo, literalmente, un papel considerable en la caída de Nínive. Así, por ejemplo, se relata que el último rey de Asiria (Asurbanipal) hizo un gran festín con sus soldados delante de las puertas de la ciudad y se emborracharon. Los enemigos atacaron el campamento del rey en medio de la noche y lo encerraron al rey en la ciudad.

2. Por una inundación. Tres veces la profecía bíblica habla de agua e inundaciones: „Mas con inundación impetuosa consumirá a sus adversarios, y tinieblas perseguirán a sus enemigos... Las puertas de los ríos se abrirán, y el palacio será destruido... Fue Nínive de tiempo antiguo como estanque de aguas; pero ellos huyen. Dicen: ¡Deteneos, deteneos!" (Nah. 1:8; 2:6.8).

Después de un sitio de tres meses, el río Tigris se desbordó después de persistentes precipitaciones. Inundó parte de la ciudad y derribó un pedazo grande de la muralla. De esta manera Nínive fue abierta para los enemigos.

3. Quemada con fuego. Nínive sería destruida por fuego: „He aquí, tu pueblo será como mujeres en medio de ti; las puertas de tu tierra se abrirán de par en par a tus enemigos; fuego consumirá tus cerrojos" (Nah. 3:13).

Se relata que el rey, después que los enemigos invadieran la ciudad, se quemó a sí mismo, a sus siervos y a parte de sus riquezas. Luego todo fue consumido por las llamas. En el año 1842, cuando se descubrieron los restos de Nínive, se encontraron numerosas huellas de cenizas. Un arqueólogo dijo: „Nunca vi un ejemplo tan perfecto de un fuego de venganza... Pareciera que el aire estuviera todavía lleno de hollín cuando llegamos".

4. Innumerables cadáveres. Leemos que un número incontable de hombres murieron en la caída de Nínive: „¡Ay de ti, ciudad sanguinaria, toda llena de mentira y de rapiña, sin apartarte del pillaje! Chasquido de látigo, y fragor de ruedas, caballo atropellador, y carro que salta; jinete enhiesto, y resplandor de espada, y resplandor de lanza; y multitud de muertos, y multitud de cadáveres; cadáveres sin fin, y en sus cadáveres tropezarán, a causa de la multitud de las fornicaciones de la ramera de hermosa gracia, maestra en hechizos, que seduce a las naciones con sus fornicaciones, y a los pueblos con sus hechizos. Heme aquí contra ti, dice Jehová de los ejércitos" (Nah. 3:1-5).

Nínive fue arrollada con tanta violencia que fue cubierta de cadáveres, sobre los cuales tropezaron los defensores.

5. La destrucción completa. La destrucción fue anunciada por el profeta Nahum con las siguientes palabras: „Saquead plata, saquead oro; no hay fin de las riquezas y suntuosidad de toda clase de efectos codiciables. Vacía, agotada y desolada está, y el corazón desfallecido; temblor de rodillas, dolor en las entrañas, rostros demudados... No hay medicina para tu quebradura; tu herida es incurable; todos los que oigan tu fama batirán las manos sobre ti, porque ¿sobre quién no pasó continuamente tu maldad?" (Nah. 2:9-10; 3:19). Acerca de la destrucción completa de Nínive, el Señor profetizó también a través del profeta Sofonías: „Y extenderá su mano sobre el norte, y destruirá a Asiria, y convertirá a Nínive en asolamiento y en sequedal como un desierto. Rebaños de ganado harán en ella majada, todas las bestias del campo; el pelícano también y el erizo dormirán en sus dinteles; su voz cantará en las ventanas; habrá desolación en las puertas, porque su enmaderamiento de cedro será descubierto. Esta es la ciudad alegre que estaba confiada, la que decía en su corazón: Yo, y no más. ¡Cómo fue asolada, hecha guarida de fieras! Cualquiera que pasare junto a ella, se burlará y sacudirá su mano" (So. 2:13-15).

Nínive fue saqueada y destruida completamente. Su „herida" era incurable, de tal manera que nunca más fue reconstruida y, literalmente, se convirtió en desierto. Muchos arqueólogos y críticos de la Biblia no creían en la existencia de Nínive hasta que sus restos fueron descubiertos en el siglo 19.

Nada se escapa de Dios

El hombre puede rodearse de un muro y atrincherarse detrás de una fosa. Puede esconderse detrás de seguridades terrenales. A pesar de esto, el juicio de Dios lo alcanzará si no se arrepiente. ¡No hay posibilidad de huir de Dios! En el libro de Job leemos: „¿Descubrirás tú los secretos de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso? Es más alta que los cielos; ¿qué harás? Es más profunda que el Seol; ¿cómo la conocerás? Su dimensión es más extensa que la tierra, y más ancha que el mar. Si él pasa, y aprisiona, y llama a juicio, ¿quién podrá contrarrestarle? Porque él conoce a los hombres vanos; ve asimismo la iniquidad, ¿y no hará caso?" (Job 11:7-11).

A Dios no se Le escapó ningún pecado de la ciudad de Nínive.

Dios conoce el futuro exactamente.

Dios vio los pecados de Nínive; pero el mensaje de juicio debía llevarles a la conversión. Cuando el Señor nos hace ver las consecuencias del pecado, siempre lo hace para llevarnos de vuelta a Él. Nos advierte que nos espera la eterna separación de Él si morimos sin el perdón de nuestros pecados, y lo hace para rescatarnos para Él, para la eternidad. El que se deja advertir y salvar, será redimido; pero el que no se deja advertir, será castigado.



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“Nínive – y cómo se cumple la Profecía Bíblica” (2 de 3)
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