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Título: Las seis vestimentas de Jesucristo 

Autor: Norbert Lieth  PE1293

En lenguaje popular se dice: „El hábito hace al monje". Y es verdad que la ropa muchas veces revela algo acerca del carácter de una persona, de sus particularidades y preferencias.

¿Cómo estaba vestido el Señor Jesús, el Rey de reyes y Señor de señores, el día de Su muerte en la cruz? Él llevó seis diferentes vestimentas. A mi entender, a través de ellas Dios quiere trasmitirnos un mensaje. Contemplémoslas entonces ordenada y sucesivamente.


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Hace un tiempo visité la fortaleza Wartburg, donde Lutero tradujo la Biblia. Además del despacho de trabajo de Lutero, hay muchas otras cosas para ver como, por ejemplo, muchos retratos interesantes. Llama la atención que las mujeres aparecen en ellos con su vestimenta más hermosa y los hombres con ropa ricamente adornada con medallas, o con suntuosos uniformes y armaduras. La gente se hacía retratar en toda su dignidad señorial, principesca o real.

En lenguaje popular se dice: „El hábito hace al monje". Y es verdad que la ropa muchas veces revela algo acerca del carácter de una persona, de sus particularidades y preferencias. Aunque también es verdad que, a veces, hay personas ricas e importantes que se visten muy sencillamente, aunque con ropa de muy buena calidad. En ese caso, un vistazo superficial nos puede dar una impresión equivocada.

¿Cómo estaba vestido el Señor Jesús, el Rey de reyes y Señor de señores, el día de Su muerte en la cruz? Él llevó seis diferentes vestimentas. A mi entender, a través de ellas Dios quiere trasmitirnos un mensaje. Contemplémoslas entonces ordenada y sucesivamente:

La vestimenta espléndida

Cuando Poncio Pilato se dio cuenta que Jesús era oriundo de Galilea y que Herodes, quien ejercía allí su dominio, justamente se encontraba en Jerusalén, mandó al Señor Jesús a él. Lo leemos en el evangélio según San Lucas, capítulo 23, versículos 6-7.

Hacía tiempo ya que Herodes deseaba ver un milagro de Jesús. Pero como el Señor no contestó sus preguntas (v. 9) ni hizo ningún milagro, su superficial interés en Jesús se transformó repentinamente en burla y desdén: „Entonces Herodes con sus soldados le menospreció y escarneció, vistiéndole de una ropa espléndida; y volvió a enviarle a Pilato" (v. 11). Evidentemente, con esto Herodes quería entregar a la burla pública la reivindicación de Jesús de ser Rey. Pues poco antes, a la pregunta de Pilato: „¿Eres tú el Rey de los judíos?", Jesús había contestado: „Tú lo has dicho" (v. 3). Todo el Concilio allí reunido lo había escuchado, y esos mismos hombres acusaron a Jesús ante Herodes, entre otras cosas, porque decía ser el Rey de los judíos (comp. Lc. 23:3.10).

El Señor Jesús fue entregado a la burla de la gente con la vestimenta espléndida que Herodes le había hecho poner. De esta forma, se burlaron de Jesús por lo que realmente era: el Rey de los judíos. Se burlaron de la verdad absoluta, comprobada por Jesús.

Hoy en día ocurre algo muy similar: Innumerables publicaciones ensucian la verdad en cuanto a la persona de Jesús. Ninguna religión es tan atacada como el verdadero cristianismo, porque el mensaje que anuncia el Evangelio de Jesucristo, es la verdad. Detrás de estos ataques está el „padre de mentira", el diablo (Juan 8:44), que lucha con todos sus medios contra la verdad.

La vestimenta espléndida del Señor Jesús también significa que Él tomó sobre sí todos los pecados, así como lo que al hombre le gusta tanto ponerse, pero que no lo puede hacer feliz: ropa suntuosa y joyas preciosas. Le gusta al hombre presentarse de esa manera, y con eso trata de disimular su egoísmo, su orgullo y su ilimitado afán de poder.

La „ropa espléndida" del hombre debe esconder su miseria y su naturaleza pecaminosa, su hipocresía, debe neutralizar el mal olor de la vanidad humana y debería ostentar una continuidad que no existe, ya que todo en la vida humana es muy perecedero.

Jesús se vistió de todo eso, lo cargó sobre sí y lo quitó. Ahora El hace de cada hombre que cree en Él, un „rey y sacerdote". Lo leemos en Apocalísis 1,5-6: " Jesucrsito el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes apra Dios, su Padre, a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén".

El manto escarlata

Después que Pilato hizo azotar al Señor Jesús (Mt. 27:26): „... los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio, y reunieron alrededor de él a toda la compañía; y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata" (vv.27-28). Se trataba de una capa roja que usaban los soldados, y con ella vistieron a Jesús.

Lo que los soldados, inconcientemente, hicieron por burla y menosprecio, tiene un significado muy profundo, que señala el porqué del sacrificio de Jesús. Pues el manto escarlata nos hace pensar en toda la sangre que fue derramada en la tierra en las innumerables guerras, y en las muchas víctimas inocentes. Pone de manifiesto que el hombre no se entiende con su prójimo, que siempre hay peleas entre ellos. Nos hace recordar los asaltos, la violencia, el abuso de poder, la injusticia, los asesinatos y el ingenioso espíritu asesino del hombre. Nos hace pensar en la guerra en gran escala (naciones) y la guerra en pequeña escala (familia, vecinos etc.).

El „manto rojo" simboliza el odio y la venganza, el afán de represalias, el afán de poder y el ejercicio de la tiranía. Pero también nos dice que para el ser humano, el ser humano no cuenta. Siempre tendríamos que tener presente este „manto rojo" de los soldados.

Jesucristo, voluntariamente quiso tomar nuestra culpa sobre Él, y lo llevó a cabo. Esa fue Su misión, Su encargo. Todas las contiendas en las relaciones interpersonales, todas las guerras entre las naciones, todo el odio y cada asesinato, Jesús lo tomó sobre Él asumiendo la culpa; y eso es lo que simboliza el „manto rojo" de los soldados que Él se dejó poner.

Su propia ropa

„Después de burlarse así de él, le quitaron la capa roja, le pusieron su propia ropa y se lo llevaron para crucificarlo" (Mt. 27:31).

La ropa de Jesús había sido hecha por mano de hombre y para hombres; estaba hecha de material terrenal. Jesús la llevó durante Su vida aquí en la Tierra. El, siendo Dios, se puso esta ropa para hacerse totalmente un ser humano. Jesús entró en la condición humana sin restricción alguna.

Aunque Jesús llevaba esta ropa hecha por hombres, a través de ella también se obraron milagros. Una mujer tocó el borde de Su manto y al instante fue sanada (Mr. 5:25ss).

La propia ropa de Jesús simboliza Su encarnación y nos enseña que Él quiere llenar nuestra vida humana. Y cuando Lo invitamos a llenar nuestra vida, Cristo (la esperanza de gloria) vive en nosotros. Leemos en Colosenses 1,27: "...a quienes Dios quiso dar a conocer las riquesas de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria".

Su ropa se convirtió en símbolo de la redención, pues cuatro soldados la tomaron y la dividieron entre ellos (Jn. 19:23). En aquel entonces, la ropa de un condenado a la crucificción era el botín del verdugo. De manera que la ropa de Jesús, cuando Él fue clavado en la cruz en lugar nuestro, por nuestra culpa, se transformó en „ropa de salvación". Isaías 61:10: "En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios, porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas".

Le quitaron el „manto de escarlata" y Le pusieron „su propia ropa". Jesús no era como Herodes (ropa espléndida), ni como los soldados (manto de escarlata). Llevó esa ropa pero Le fue quitada nuevamente. Y Él permaneció siendo un verdadero hombre.

Querido amigo, quedan tres vestimentas más para tratar - la túnica, las enagüillas, los lienzos - y para esto le invito a un próximo programa. Antes de despedirme quiero compartir con usted una aplicación personal:

Jesucristo llevó la ropa espléndida de un Herodes, el orgullo y la soberbia de la humanidad sin Dios. El Señor se dejó poner el manto de escarlata de los soldados, el odio abismal y la brutalidad de la vida humana. Jesús llevó Su propia ropa: Se hizo completamente hombre. El Señor llevó una túnica sin costura: Él es el verdadero Sumo Sacerdote. En la cruz, solamente llevó enagüillas. Jesús no solamente cargó sobre él los pecados, sino también el pecado original. El Señor en su muerte llevó lienzos, los cuales dejó en Su resurrección. Jesús es el cumplimiento de la Ley.

Ahora, cada hombre nacido de nuevo es llamado a despojarse del viejo hombre y a vestirse del nuevo hombre en Cristo: „Despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad" (Ef. 4:22-24). „Vestíos del Señor Jesucristo..." (Ro. 13:14).

Es mi profundo deseo que así sea en su vida y que todas las mañanas éste sea su anhelo.

 



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