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Título: "DEl Cordero de Pascua al Cordero de Dios" 

Autor: Fredy Winkler  PE1283

 Los acontecimientos que nos relata el Antiguo Testamento nos ofrecen imágenes proféticas del acontecimiento más importante de la historia humana:

Dios se hizo hombre para reconciliarnos consigo mismo a través de Cristo


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Querido amigo oyente, le saludamos nuevamente en el programa de Llamada de Medianoche, y le damos una muy cordial bienvenida.

Nos alegra poder contar con su presencia en estos momentos, en los cuales compartiremos la segunda parte del estudio bíblico titulado: "Del Cordero de Pascua al Cordero de Dios".

Es interesante destacar que las imágenes proféticas del Antiguo Testamento nos indican lo que hizo Jesucristo para la humanidad entera con Su muerte en la cruz.

Algunos ejemplos son el Cordero de Pascua en Egipto, o el carnero que Abraham sacrificó en lugar de su hijo Isaac. Aclaran, de manera gráfica, que la obra de salvación estaba incluida en el plan de Dios para la humanidad, desde antes de la fundación del mundo.

Escuchemos algo de música e inmediatamente después continuaremos con el estudio bíblico de Fredi Winkler, en la voz del pastor Herman Hartwich.

Estimado amigo, la historia de la familia de Jacob, su emigración a Egipto, más tarde la esclavización del pueblo y finalmente la liberación y el éxodo de Egipto, son parte de los relatos más impresionantes de la Biblia. Después que el Faraón se resistió a dejar ir a los israelitas, Dios mandó nueve plagas sobre los egipcios, pero el rey todavía no estaba dispuesto a inclinarse ante la voluntad de Dios. Recién cuando fueron muertos todos los primogénitos, el Faraón dejó ir a Israel. Esta décima plaga fue la única en que los israelitas no se salvaban automáticamente. Solamente tenían la garantía de ser protegidos si se quedaban en sus casas en esa noche, y si habían cubierto antes los postes y los dinteles de las puertas con la sangre de un cordero. Debían, pues, creer las órdenes que Dios les había dado a través de Moisés y actuar conforme a ellas para ser guardados de la muerte. La Biblia no nos dice si hubo israelitas que no siguieron esta orden. Pero si alguien no hubiera puesto la sangre del cordero en los postes y en el dintel de su casa o si no se hubiera quedado dentro de la casa, irremediablemente lo habría alcanzado la muerte.

La salvación de los israelitas de la muerte en aquella noche fue posible gracias a la sangre de un cordero. Luego Dios mismo ordenó para los israelitas de todas las generaciones siguientes una fiesta anual en memoria de aquel acontecimiento en Egipto. „Pascua"o „Pesaj", como se dice en hebreo, significa „pasar", porque el destructor pasó en aquel entonces en Egipto sin tocar a los israelitas, tal como lo leemos en Éxodo 12:12-14: „Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis". La sangre de un cordero guardó a los israelitas de la plaga de la muerte de los primogénitos. Por eso, lo más importante en este pasaje son las palabras: „Veré la sangre y pasaré de vosotros...".

Otro imagen profético tenemos en las fiestas del Señor.

De las siete fiestas ordenadas por Dios en Éxodo 23, la Pascua es la primera y también la más importante, la cual es celebrada al principio del año en primavera. Juntamente con la fiesta de Shavuot (Pentecostés) y la fiesta de los Tabernáculos, pertenece a las fiestas de peregrinaje, en las cuales los israelitas tenían que subir al Templo de Jerusalén. Como la fiesta de los Tabernáculos, también la Pascua duraba una semana entera. En este lapso, los israelitas tenían que comer pan sin levadura, en memoria del éxodo de Egipto realizado con todo apuro, ya que en aquel entonces no tenían tiempo de preparar masas leudantes.

Dios tenía un fin determinado con las fiestas que le dio al pueblo de Israel. En primer lugar, los israelitas tenían que recordar una y otra vez Sus grandes hechos, para que no se olvidaran de Dios y de Su trato con ellos. Además de esto, está escondido en las fiestas un significado simbólico profético que habla de los planes futuros de Dios para la salvación de la humanidad. Algunas cosas ya se cumplieron de manera maravillosa y perfecta, como por ejemplo la Pascua, por la muerte de Jesús en la cruz del Gólgota pues Él murió exactamente en el día en que se mataban los corderos de Pascua en el Templo.

 

Jesús, el Cordero de Dios

Es verdad que por la sangre derramada de los corderos en Egipto y por el sistema de sacrificios, Dios había creado entre los israelitas cierto entendimiento básico en cuanto a la fuerza salvadora de la sangre y el principio del sustituto. Sin embargo, cuando Jesucristo emprendió el camino a Jerusalén para sufrir y morir allí, se encontró con una total falta de comprensión, incluso entre Sus discípulos. La reacción de Pedro al anuncio del sufrimiento de Jesucristo nos es relatada en Mateo 16:22: „Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca". Pero el Señor rechaza esta idea con palabras tajantes. Dice a Pedro: „ ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres"(v.23).

Humanamente, la reacción de Pedro es muy comprensible, pero Jesucristo la rechaza rotundamente, sabiendo que es una trampa de Satanás. Él vino a este mundo para dar Su sangre en propiciación por el pecado de toda la humanidad. Por supuesto que Satanás, que trajo el pecado al mundo, quiso impedir esto. Por eso el Señor Jesús dijo a Pedro: „ ¡Quítate de delante de mí, Satanás!". Para Jesús fue triste tener que reconocer que incluso los discípulos más cercanos de Él no pudieran comprender el camino por el cual Él tenía que andar. Cuando escucharon Sus palabras sobre Sus sufrimientos y Su muerte, parece que ya no escucharon bien y reaccionaron con rechazo. Por eso, ya no registraron que Jesús dijo que al cabo de tres días después de Su sufrimiento y muerte, Él resucitaría.

Como nos muestra el relato de los discípulos de Emaús, los discípulos habían perdido toda esperanza después de la detención, condena y ejecución de Jesucristo. Esto no habría sido así si hubieran escuchado bien Su reiterado anuncio de Su resurrección. También para nosotros es importante que escuchemos Su Palabra con atención para no dejarnos desviar por nuestras propias ideas.

El mensaje del Evangelio contiene la promesa del Señor de que todo aquél que cree Justamente este extraordinario acto de poder y amor ilimitados fue la causa de que los enemigos y envidiosos decidieran matarlo. en Él, aunque muera, vivirá, tal como Él mismo se lo aseguró a Marta, que lloraba la muerte de su hermano, en Juan 11:25-26: „Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?". Por la enfermedad y la muerte de Lázaro, que pertenecía al círculo de los amigos de Jesús, los discípulos se vieron nuevamente confrontados con la amarga realidad de la muerte. Como pasa muchas veces en estas situaciones, surgió la pregunta: "¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?" (v. 37).

Naturalmente, la vida terrenal le está más cerca al hombre que la vida después de la muerte. Sin embargo, Jesucristo no vino en primer lugar para librarnos del mal en esta vida - aunque también quiere hacerlo - sino que quiere salvarnos de algo mucho peor, es decir, de la muerte eterna por el pecado. Por la resurrección de Lázaro quería revelar que tenía el poder para hacerlo. En esa ocasión dirigió a Marta las maravillosas palabras que citamos arriba. Luego, cuando resucitó a Lázaro, que ya había estado muerto por cuatro días, muchos judíos creyeron en Él a causa de este poderoso milagro: „Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él"(Jn.11:45).

Justamente este extraordinario acto de poder y amor ilimitados fue la causa de que los enemigos y envidiosos decidieran matar a Jesucristo, el inocente Cordero de Dios.



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