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Titulo: “La lucha contra el Ungido” 1/3 

Autor: Norbert Lieth  Nº: PE1090

5 puntos muy importantes son tocados en este programa titulado "La lucha contra el Ungido" de Norbert Lieth. En primer lugar, Jesucristo es el Ungido de Dios. Luego, Jesús es el Rey. En tercer lugar, Jesús es el hijo de Dios. Luego, vemos a Jesús que es igual a Dios y por último y quinto lugar, vemos que a Jesús le pertenece el futuro.


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"La lucha contra el Ungido" 1/3

Estimado amigo, los Salmos "mesiánicos", se llaman así porque en ellos siempre se puede encontrar una referencia directa y profética al Mesías, el Ungido de Dios. En esta audición comenzaremos a estudiar acerca de esto.

Dice el Salmo 2:1-12: "¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas. El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos. Luego hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira. Pero yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte. Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás. Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; admitid amonestación, jueces de la tierra. Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor. Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían".-

Querido amigo, así como la totalidad de las Sagradas Escrituras, también los Salmos son inspirados por el Espíritu Santo. Eso testifica David al final de sus días, dice: "Estas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, dijo aquel varón que fue levantado en alto, el ungido del Dios de Jacob, el dulce cantor de Israel: El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua. El Dios de Israel ha dicho, me habló la Roca de Israel: Habrá un justo que gobierne entre los hombres, que gobierne en el temor de Dios".

¿Cómo sabemos, querido amigo, que el Salmo 2 proviene de David? La respuesta no la encontramos en este Salmo, pero sí en los Hechos de los Apóstoles. Allí, el Salmo 2 es tomado por la primera iglesia en Jerusalén, cuando los creyentes oran a Dios diciendo: "Por boca de David tu siervo dijiste: ‘¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas?’...". De modo que, sin lugar a dudas, el Salmo 2 proviene de David, quien lo escribió bajo la inspiración del Espíritu Santo.

La lucha contra Dios es la lucha contra Jesús y contra la verdad de la Biblia: "¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido"

Jesucristo y Su palabra son la verdad absoluta. Por esta razón, Satanás trata, por todos los medios, de rebelarse contra la misma. Pero cada ataque contra el cristianismo y contra la Biblia, toda blasfemia y toda lucha contra Israel, es una demostración de la verdad de Jesucristo y de la Palabra de Dios. Porque si, por ejemplo, no fuera verdad que Israel es el pueblo escogido de Dios y que tiene un futuro maravilloso que le fue prometido por el mismo, no se lo combatiría en la forma en que está ocurriendo. Satanás inspira a la humanidad, en el sentido de atacar esas verdades.

Con respecto a la realidad y a la verdad de Jesucristo, el Salmo 2 hace varias declaraciones:

Veamos querido amigo la primera.

Jesucristo es el Ungido de Dios: "... consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido." La palabra "Ungido", en hebreo es "Mesías" y en griego "Cristo".

Los que eran ungidos en Israel, eran los reyes, los sacerdotes y los profetas. En Jesús, se reúnen esas tres cualidades: El es rey, sacerdote y profeta, en una persona. En Hechos 10:38, leemos acerca de Él: "... cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él." Nadie podía hacer las señales y los milagros que Él hacía. El realizaba señales y milagros mesiánicos, que el pueblo reconocía y que hacían que ellos preguntaran: "¿Será éste aquel Hijo de David?".

En segundo lugar querido amigo, Jesús es el Rey, ya que Dios el Señor dice: "¡Yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte!" El rey prometido de Israel, se llama Jesús.

Cuando Jesús nació, los sabios del oriente reconocieron en Él al rey. Ellos se pusieron en camino y lo buscaron con las palabras:"¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle."

Durante Su vida terrenal, muchos en Israel reconocieron, en Jesús, al Rey "... y clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!".

Cuando Jesús fue condenado y lo llevaron delante del gobernador romano Poncio Pilato, éste le preguntó: "¿Luego eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz".

Jesús murió como Rey de Israel, y la inscripción sobre Su cruz decía: "Jesús Nazareno, Rey de los Judíos". Pero, luego, él resucitó de los muertos y regresó al cielo. Y, desde allí, Él volverá como Rey. Si eso no fuera así, Jesús habría mentido cuando, a la pregunta de Pilato, contestó: "Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad."

Tim LaHaye y Thomas Ice escriben acerca de eso, lo siguiente:

"Dios no puede mentir ni engañar. Si Jesús no regresara, Él sería culpable de engaño, por no decir otra cosa. Y, como eso sería totalmente incompatible con Su vida terrenal, Sus promesa y Su naturaleza divina, queda fuera como algo totalmente imposible. El hecho es que las palabras que El dijo: "Yo vengo otra vez", se mantienen en pie."

Y el hecho de que El regresa, es enfatizado también por la declaración del apóstol: "Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato, que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo, la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores" (1Ti. 6:13-15; comp. Ap. 19:16).

Jesús es el rey prometido, eso es irrevocable, pero el camino hacia allí, llevaría al Hijo del Dios vivo a pasar por la cruz.

En tercer lugar, Jesús es el Hijo de Dios. Eso se deduce claramente del Salmo 2: "Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás. Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; admitid amonestación, jueces de la tierra. Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor. Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino" (vs. 7-12).

Ya en el Salmo 2, se describen la primera y la segunda venida de Jesús. El versículo 7, se refiere a la encarnación de Jesús y a Su nacimiento en Belén, con motivo de Su primera venida: "Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: ‘Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.’". A través de la venida de Jesús como Redentor, se hizo realidad en el evangelio, primeramente, el decreto de Dios. En ese contexto, el Hijo dice: "Yo publicaré el decreto del Señor..." Jesús se hizo hombre y nos trajo el evangelio, el decreto de Dios para la redención.

Salmos 2:12 se refiere a la segunda venida de Jesús y Su reinado mundial. El profeta Daniel vio esto con mucha anticipación: "Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido"

El cuarto punto es que Jesús es igual a Dios. De esto testifica el versículo 3 del Salmo 2: "¡Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas!" Con esto, el Padre y el Hijo son puestos a la misma altura.

Salmos 2:5 describe la ira del Padre, y el versículo 12 la ira de Dios Hijo.

Como quinto punto tenemos que a Jesús le pertenece el futuro. En Salmos 2:6 y 8-9 leemos al respecto: "‘Pero yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte. ... Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás." El futuro gobierno mundial le pertenece al Señor Jesucristo, ya sea que eso le guste al mundo o no, que lo quieran creer o no, que lo rechacen y nieguen o no, que se resistan o no.

Jesús es el venidero gobernador del mundo, ya que el Eterno dice: "Yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte". Su segunda venida y su futuro reinado son tan seguros, que Dios solamente puede reírse y sacudir la cabeza sobre todos aquellos que no quieren aceptar este hecho: "El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos". Le espero en el próximo programa.



Enlaces Relacionados
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