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Titulo:  “Las palabras proféticas de Jesús acerca de Jerusalén” 1/5 

Autor: Fredi Winkler  Nº: PE1067

Las declaraciones proféticas de la Biblia constituyen una unidad inseparable, cuyo punto central es el pueblo y la tierra de Israel. Eso se ve claramente en los discursos de Jesucristo sobre los últimos tiempos, donde Él revela el obrar de Dios con su pueblo – y también del mundo entero -  a través de la historia de la salvación.

 


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"Las palabras proféticas de Jesús acerca de Jerusalén"  1/5

Sabía usted estimado amigo que las declaraciones proféticas de la Biblia constituyen una unidad inseparable, cuyo punto central es el pueblo y la tierra de Israel?. Eso se ve claramente en los discursos de Jesucristo sobre los últimos tiempos, en los cuales Él revela el obrar de Dios con su pueblo - y también del mundo entero - a través de la historia de la salvación, presentando esto de una forma muy efectiva.

Jesucristo, en la Biblia, no solamente es presentado como profeta, porque Él es mucho más que eso.

Los críticos de la Biblia una y otra vez han señalado que los evangelios y también los discursos de Jesucristo sobre los últimos tiempos, pronunciados desde el Monte de los Olivos, fueron editados después del año 70 d.C., o sea con posterioridad. Después de todo, dicen, Jesús no podía haber previsto eso. Pero, ya el Antiguo Testamento, en Daniel 9:26, habla de que la ciudad y el lugar santo serían destruidos en un futuro lejano.

Si creemos en la inspiración de la Biblia, este argumento no tiene relevancia. Al final del Apocalipsis dice que Él, el Señor, es el Dios de los espíritus de los profetas. Con eso, en definitiva, no solamente las palabras del Apocalipsis son palabras de Jesús, sino todas las declaraciones proféticas de la Biblia. Para poder comprender los discursos de Jesús sobre los últimos tiempos, debemos, por eso, tener en cuenta la totalidad de la profecía bíblica.

Ahora, estimado amigo, veamos "El alcance visual de la profecía bíblica"

En el centro de la profecía bíblica se encuentran la tierra y el pueblo de Israel. En y a través de Israel, Dios realiza la historia de la salvación:

Abraham se fue a vivir a la tierra que Dios le mostró.

Allí Dios lo probó a través de la intimación de sacrificar a su único hijo Isaac, el hijo prometido.

A ese mismo lugar fue que Dios envió a su único hijo Jesucristo, a través del pueblo de Israel.

Allí, en Jerusalén, fue que Jesucristo murió y que resucitó por los pecados del mundo.

Allí fue que El ascendió al cielo.

Allí es donde Él regresará.

Con eso, querido amigo, la tierra y el pueblo de Israel se encuentran en el centro del plan de salvación de Dios. El mundo entero, con todas sus naciones, está incluido en esos acontecimientos. La profecía y la Palabra de Dios, sin embargo, se ocupan, en primer lugar, de Israel. Las naciones, en la mayoría de los casos, son mencionadas solamente de pasada. Así, las mismas juegan un rol en los discursos de Jesús sobre los últimos tiempos, solamente en conexión con la proclamación del evangelio.

También la historia del pueblo de Israel, para la profecía bíblica, solamente tiene significado en conexión con la tierra. La dispersión y el exilio de Israel entre todas las naciones, que duró unos 1900 años, es mencionado en la Biblia solamente con unas pocas palabras. Del mismo modo, Jesús también menciona el tiempo de la diáspora, sólo brevemente en su discurso de los últimos tiempos de Lucas 21:24, denominándolo el "tiempo de las naciones". Recién con su regreso a la tierra, Israel volvió a cobrar significado para Dios. Por eso, en el discurso de Jesucristo, a primera vista, los acontecimientos relacionados con la destrucción del templo, en el año 70 d.C., parecen formar una unidad con los acontecimientos apocalípticos. Aun así, ahora ya son casi 2000 años los que separan esos dos sucesos.

Veamos estimado amigo, Dos mil años en una profecía.

Es interesante ver que Jesús no hablaba de los sucesos futuros por iniciativa propia, sino a causa de los insistentes pedidos de Sus discípulos. Cuando Él, al entusiasmo de ellos por el tamaño y la gloria del templo, reacciona con una profecía sobre la destrucción del mismo, ellos obviamente quedaron profundamente perturbados. Según Mateo 24:3, a consecuencia de eso, ellos le plantearon tres preguntas a Jesús:

¿Cuándo irá a suceder eso (la destrucción del templo)?

¿Cuál será la señal de tu llegada?

¿Cuál será la señal del cumplimiento de los tiempos?

Los discípulos no habían comprendido que entre la destrucción del templo y la segunda venida de Jesús habría un tiempo, que lleva ahora ya casi 2000 años. A ese hecho debemos que el discurso apocalíptico de Jesús no fuera fácil de comprender en aquel tiempo ni tampoco en la actualidad.

Para poder captar mejor las palabras de Jesús, por lo tanto querido amigo, debemos mirar no solamente Mateo , sino también los capítulos paralelos en Marcos 13 y en Lucas 21. Este último subraya más los acontecimientos relacionados con la destrucción del templo, Mateo y Marcos, por el contrario, enfatizan los acontecimientos que tendrán lugar en el contexto de la segunda venida de Jesús. Los relatos en Mateo y Marcos, con excepción de la última parte, se refieren a ambos sucesos.

Estimado amigo, a primera vista, la exhortación de Jesús a huir de Jerusalén y de Judea, relatada en Lucas 21:20-24, parece ser idéntica a la de Mateo 24:15-21. Pero, al mirarlo con más atención, queda claro que las palabras de Lucas 21 se cumplieron en la guerra judía de los años 66 al 73 d.C., mientras que Mateo y Marcos se refieren más bien a la guerra apocalíptica, durante la cual Jesús también exhorta a huir de Jerusalén y de Judea.

Obviamente, Jesús, en Su discurso profético, hablaba de ambos acontecimientos, pero a los discípulos les costaba diferenciarlos. Es también a causa de esta deficiencia humana que Dios nos dio cuatro evangelios, para que nosotros pudiéramos hacernos una imagen más completa. Con ese fin, por lo tanto, debemos considerar los tres relatos. Que de verdad se trata de dos exhortaciones diferentes a huir, lo confirma Lucas en el capítulo 17. Allí él informa claramente sobre el acontecimiento apocalíptico; en el capítulo 21, por el contrario, clara y definidamente sobre aquello que se cumplió en el año 70 d.C. Así, Lucas es el único evangelista que trata separadamente cada uno de estos dos sucesos, contrariamente a Mateo y Marcos, quienes los mencionan en un mismo informe. La profecía de Jesús con respecto a Jerusalén, por lo tanto, es una clásica profecía con un doble significado. Muchas otras profecías bíblicas contienen, por un lado, un mensaje que, para el tiempo en el cual fue pronunciada, contenía una cierta actualidad, y por otro lado, un significado adicional para los últimos tiempos. Expresiones tales como: "en los días finales", "en aquel día", etc., indican esta relación apocalíptica.

Los acontecimientos del año 70 d.C. y los sucesos de los últimos tiempos - una unidad profética

En la guerra judía de los años 66 al 73 d.C., Jerusalén fue la verdadera meta bélica, porque allí se encontraba el templo, el centro visible del judaísmo. Cuando ese punto central cayó, la guerra en realidad ya estaba decidida.

También en el combate apocalíptico, Jerusalén será la verdadera meta bélica. Entre Israel y los musulmanes se está intensificando la disputa por la Ciudad Santa. Al suceder eso, el mundo entero está siendo involucrado, también las grandes potencias - en aquel entonces Roma, ahora - sobre todo - América del Norte.

De acuerdo con la profecía bíblica el conflicto apocalíptico durará siete años. Los primeros tres años y medio son el comienzo de los dolores de parto. En ese tiempo, también se presentarán los dos testigos. Luego, el Anticristo establecerá su cuartel general en Jerusalén. El primer acto que lo va a desenmascarar como el soberano mundial anárquico, anunciado por la Biblia, es el asesinato de los dos testigos. Con eso se dará comienzo al gobierno de terror, de tres años y medio de duración, del Anticristo. Este, en primera instancia, se volcará contra Israel. La segunda mitad de los últimos siete años también es llamada en la Biblia "la gran tribulación", o sufrimiento, porque entonces la ira de Dios caerá sobre toda la tierra. Querido amigo, le espero en el próximo programa en donde seguiremos estudiando este tema tan interesante.



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